Conseguir prácticas durante la carrera de derecho

Conseguir prácticas remuneradas en Derecho es difícil, lo sabemos. En el anterior artículo hablábamos sobre ello y os daba una serie de truquitos que han sido los que he ido aplicando a lo largo y ancho de mi vida laboral y académica. No obstante, las prácticas remuneradas tienen algunos puntos en contra y a favor, aunque de esto no se hable tanto, me gustaría compartirlo contigo.

Las prácticas remuneradas parecen la panacea porque aún estás estudiando y ya te están pagando como un profesional, y eso es genial, ¿verdad? Pero claro, si eres una personita que le cuesta organizarse o que no vives en medio de una ciudad, el hecho de hacer prácticas remuneradas, que siempre están atadísimas a unos horarios complejos más el desplazamiento hacía ellas, puede hacer que se te haga muy cuesta arriba para seguir estudiando la carrera.

Imagínate, se trata de hacer unas tres horas de clase por la mañana más el desplazamiento hasta la universidad y que luego, tengas que hacer casi una hora de transporte hacia las prácticas y cumplir, como mínimo, cuatro horas más de jornada laboral. En total, más o menos, vas a estar ocupado unas diez horas al día que, en un estado normal es más que aguantable, pero ¿Y si tienes una entrega que hacer? ¿Y si tienes un examen?…
En esos supuestos hacer prácticas ya no es tan maravilloso y se convierte en tedioso. Pero, no te preocupes jurista, que hay alternativas y aquí te las traigo. ¿Cuál es la mejor forma de adquirir experiencia en Derecho y que, a su vez no tengas horarios tan prohibitivos y goces de más flexibilidad?

LOS VOLUNTARIADOS JURÍDICOS
Si, has leído bien. Existen mil tipos de voluntariados jurídicos a tu alcance que podrán vestir tu Currículum en el apartado de “experiencia laboral” y que no te sacarán más de cinco horas a la semana. Y, que valga decir que vas a demostrar tener un sentido cívico y una preocupación por el mundo que te rodea…

Bueno, sé que conoces todos los adjetivos moralistas que se incluyen dentro de los voluntariados.
En este y en próximos artículos te haré una lista sobre voluntariados jurídicos, cómo hacerlos y encontrarlos y qué te puedes esperar en ellos. Los que aquí te dejo los he hecho yo misma, así que tengo experiencia de campo para podértelos presentar. ¡Allá vamos!

HOY HABLAMOS DEL VOLUNTARIADO EN CENTROS PENITENCIARIOS:
Voy a empezar con la joya de la corona. Tanto si tienes madera de penalista o corazón de civilista, sabes que tus futuros clientes pueden potencialmente ir a la cárcel. Así que será interesante conocer la realidad que se esconde tras las series norteamericanas y los bulos de internet sobre cómo son realmente las prisiones en España.

¿DE QUÉ SE TRATA?
Los internos en prisiones no suelen tener acceso a nada: ni a prensa escrita ni a ningún tipo de actividad más o menos ociosa. Por ello, hay una serie de voluntarios que se dedican a crear actividades para tal de que los internos puedan hacer cosas y conocer la realidad fuera de su prisión. Los cursos que suelen ofrecer los voluntarios son: cursos de yoga/pilates y derivados, cursos de aeróbic, cursos de prensa, cursos de ludoteca, cursos de pequeñas manufacturas. Los voluntarios eligen crear o añadirse a un curso que ya está hecho y empezar con su voluntariado. Es importante el tema género y por eso, la recomendación de oro es que si eres mujer hagas voluntariado en prisiones de hombres y a la inversa.

Si ahora mismo estás asustado por tu seguridad, de verdad: ¡No te preocupes! Los internos están encantados de que alguien venga a prisión a distraerles. Además, tendrás un aparato electrónico encima de seguridad por si pasara alguna cosa. Igualmente, déjame que te convenza sobre este punto, y es que si los presos se pelean, nunca lo harán delante de un voluntario que luego dará parte a su responsable.

Tanto si tienes madera de penalista o corazón de civilista, sabes que tus futuros clientes pueden potencialmente ir a la cárcel.

¿COMO HACERLO?
La mayoría de universidades, tanto públicas como privadas, suelen tener una propia fundación con muchísimos tipos de voluntariados, estando este entre ellos. Igualmente, si tu universidad de entrada no te lo ofrece, el Ministerio de Justicia, sí. Para poder apuntarte, deberás añadirte como voluntario en el Ministerio de Justicia y luego te remitirán para que hagas un curso obligatorio
(de unas 10 horas en total) a través de agencias, como puede ser La Cruz Roja. Esta pequeña formación es imprescindible para adquirir tu carnet identificador a fin de que puedas entrar en prisión, para que te cuenten las cosas que puedes hacer o no en el Centro penitenciario. En este caso, jurista, deberás cumplir todas las normas al dedillo, pues realmente son vitales para el desempeño de este tipo de voluntariado.
Para tu curiosidad, te diré que en la mayoría de centros penitenciarios no se puede entrar con bolígrafos, prensa escrita, chicles, papel de liar cigarrillos, bolsos grandes, algunos tipos de mechero, carpetas o carpesanos, clips, grapas de folios, pañuelos… Si, has leído bien: los chicles. Y es que, algunos internos más aventajados, usan los chicles para que las puertas magnéticas se cierren, poniéndolos en medio y que haga contacto pero realmente la puerta de la celda sigue abierta. ¡Se las ingenian todas! Y es por eso que te reitero que debes ser muy prudente y seguir todas las normas de seguridad y, en caso de duda, preguntarlo a los funcionarios antes de entrar.
Me gustaría comentar que, si sois mujeres y lleváis tacones, mejor los dejáis en la taquilla y os pongáis zapato plano. No es que sea una medida obligatoria, pero es mi recomendación, puesto que los zapatos de tacón pueden generar algún fetiche no deseado.

Si ya te has convencido de hacer un voluntariado en prisiones, ya te has apuntado como voluntario tanto dentro de la Fundación de tu universidad o en el Ministerio de Justicia, y ya has hecho el pequeño curso de información para voluntarios de prisión, ¡Ya es tu turno de comenzar!
Te asignaran un curso que ya esté en marcha o bien puedes proponer una actividad que será valorada por el Centro. Una vez tengas eso, te asignaran una pareja de voluntariado. Y es que los voluntarios en prisiones, sobre todo los novatos, van en parejitas. Te propondrán un día a la semana para que se lleve a cabo la actividad y esta no superará las dos horas. Aunque debes estar en el Centro penitenciario, como mínimo, media hora antes de iniciar la actividad puesto que, con el carnet expedido por el Ministerio de Justicia, ya tendrás acceso a prisión, pero llegar al lugar de la actividad es complicado.

Entrar en la cárcel es casi tan difícil como salir: deberás dejar tus cosas en una taquilla, dar el DNI más el carnet, identificarte, pasar por las bandas de seguridad e ir entrando. Digo “ir entrando” porque realmente cada puerta que se te abre delante, se te cierra la de atrás, ah, y están electrificadas ¡No toques las puertas nunca! Después de ese laberinto de pasillos y puertas llegarás a tu módulo asignado, donde llamarán por megafonía a los internos a los que vayas a dar clases. Vale, ahora parece un rollo pero a la que le coges el truco, es super fácil.
Ahora hago un pequeño disclaimer, porque depende de en qué módulo estés, te encontrarás más o menos trabas de seguridad. No obstante, decido explicaros el de más seguridad, para que no os venga de nuevo. Hay 4 tipos de módulos principales, a saber: los módulos terapéuticos, que son los que intentan ayudar a internos con problemas de drogadicción y similares.

El módulo terapéutico es conocido por ser el que menos seguridad tiene y que normalmente tiene servicios más exclusivos, como una piscina y cosas así. Las personas de módulo terapéutico normalmente han cometido algún tipo de delito relacionado estrechamente con la adicción. Luego está el módulo intermedio, que se trata de delitos medianos, no peligrosos y donde también encontraremos personas que están en prisión preventiva. Luego encontraremos el módulo fuerte, que son aquellos internos que, por la naturaleza del delito cometido, apenas tienen permisos y su privación de libertad es de dos cifras. Y, finalmente, encontraremos el módulo abierto que es aquel porque el que todo interno, a partir de su segundo tercio de condena, puede pasar.

Se trata del módulo orientado a la inserción social, el cual suele dejar que los internos salgan durante el día a trabajar fuera de instancias penitenciarias y vuelvan por la noche o ciertas cesiones de este tipo. Permíteme que te cuente que los nombres que les he puesto a los módulos no corresponden con la realidad, pues normalmente los funcionarios nombran los módulos por números, por ejemplo, módulo 1, módulo 2, etc.
Cuando ya estéis dentro del módulo que os toque, tendréis un aula o espacio habilitado para hacer la actividad y la desarrollaréis sin ningún problema. Y, además, no tendréis supervisión de casi ningún funcionario, así que sentiros libres con el hacer de vuestro curso con los internos.
Es de vital importancia que os presentéis y que dejéis que ellos se presenten como quieran. En la cárcel es habitual que los internos se asignen motes en lugar de su nombre real, y así debéis dirigiros a ellos. Además, los internos suelen tener sus propias jerarquías -como en una clase de instituto- y aunque suene un tópico, debéis tratarlos con respeto y por igual a todos ellos.

¿VALORACIÓN PERSONAL? 4 DE 5 ESTRELLAS, DERRUMBANDO MITOS.
Yo, una gran fan de vis a vis y demás series, tenía unas ideas preconcebidas con los Centros penitenciarios que: ¡nada más lejos de la realidad!

De las cosas que más me sorprendieron haciendo este voluntariado fue la ropa, los internos, los permisos y la falta de personal.
Empezando por lo primero, jurista mío, los internos de prisiones no visten con mono naranja o a rayas. Visten con ropa de “calle” normal e incluso con americana y todo. Fuera de prisión, no los identificarías como internos.
La predisposición de los internos para hacer las actividades es total. Te encontraras unas personas que se pasan, de media, entre 14-16 horas dentro de su celda y que, al ir tu a hacerles alguna actividad, les provocaras mucha ilusión y motivación. Te tratarán con mucho respeto y es que a los internos ya se les ha informado que los voluntarios hacemos esas

actividades porque queremos, con total gratuidad. Te tratarán genial, te sentirás muy cómodo y no recordarás que estás en una prisión.
Si te pasa como a mi y te toca un módulo fuerte, te darás cuenta de que los internos llevan quizá más de ocho años en prisión sin ni un solo permiso, muy alejados de la realidad social del exterior. Les gustará hacerte preguntas sobre tecnología, futbol y demás cosas del día a día. Te recomiendo que contestes a las preguntas con simpatía y sin extralimitarte.
Debo decirte que los funcionarios premium suelen ser criminólogos, abogados, educadores sociales y psicólogos. Y cada módulo sólo cuenta con 5 de estos. Como ves, no dan abasto para todos sus internos, así que es normal que te pidan algún informe de comportamiento de tus internos trimestralmente, para que luego puedan hacer el parte de esto con la finalidad de poder conseguir más permisos de estos mismos internos.

La experiencia es de 5 estrellas, ahora, debo decirte que le pongo 4 porque no tocarás mucho tema jurídico-técnico, y eso es cierto. Aunque, si te interesa mucho ese mundo, verás que los funcionarios premium te explicaran cómo funciona el sistema, quién es el juez de instancia penitenciaria e, incluso, podrás echar una mano en la creación de algún documento jurídico.
¡No lo dudes, hacer voluntariado penitenciario es de lo mejor que te puede proporcionar la universidad!
Te tratarán genial, te sentirás muy cómodo y no recordarás que estás en una prisión.

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