Bárbara Gómez Antich, abogada penalista

Bárbara Gómez

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Bárbara Gómez es abogada ejerciente desde 2016, estudió la modalidad penal del Máster de Abogacía, un Máster de Criminología, Política Criminal y Sociología Jurídicopenal y un Postgrado en la Escuela de Práctica Jurídica. Además hizo cursos en distintos ámbitos relacionados con el derecho penal y criminología.

Actualmente, Bárbara Gómez es asesora de la Comisión de Justicia Penal Internacional y Derechos Humanos del ICAB y colabora en varios medios de divulgación jurídica: Iuris Fácil, Visto para Sentencia, The Great Iuris, Caña al Derecho y obviamente, en su cuenta de Instagram @barbaragomezantich.

Ejerce la abogacía penal tanto de forma particular como en el turno de oficio de Barcelona y ha sido docente en la última edición de Law Practice School.

Conocemos a Bárbara Gómez

¿POR QUÉ DECIDISTE SER ABOGADA?
Mentiría si te dijera que siempre he querido ser abogada. Yo quería ser socióloga, psicóloga, antropóloga… La penúltima decisión que tomé fue que quería ser periodista de investigación; y la última por fin, abogada penalista.

Descubrí la abogacía cuando mi familia tuvo que enfrentarse a un procedimiento penal tras la detención de un familiar. En ese momento tuve mi primer contacto con la que ahora es mi profesión…

¡Quién me lo iba a decir! Siempre que me he visto como abogada, lo he hecho desde la perspectiva penal, imagino que mis inquietudes me han abocado a ello. Tenía claro lo que quería hacer desde el principio, y he luchado hasta conseguirlo… porque todo hay que decirlo: No es fácil. A día de hoy todavía hay personas que cortocircuitan cuando piensan en una mujer ejerciendo defensa penal.

¿Por qué abogada? Una persona te llama buscando ayuda. Viene a tu despacho. Te reúnes con ella y te explica la situación en la que se encuentra. Le haces las preguntas que necesitas para conocer mejor el caso.

El ambiente se inunda de esa confianza que está depositando en ti. Esta persona se está desnudando -en un sentido figurado- para que la ayudes y ejercites sus derechos más fundamentales ante un Juzgado o Tribunal. Independientemente de si el encargo que te hace para ejercer una acusación o una defensa; e independientemente del delito en el que esa PERSONA se ha visto involucrada.
Decidí ser abogada porque creo que es la profesión más bonita del mundo. La pregunta sería: ¿cómo no iba a querer ser abogada?

PARA LLEVAR A CABO TU TRABAJO, SABEMOS QUE DEBES TENER MUCHA EMPATÍA CON LOS CLIENTES, PERO ¿CÓMO LLEVAS CONOCER HISTORIAS TAN DELICADAS? ¿TE AFECTA EN TU VIDA PERSONAL?
Creo que, generalmente, la tendencia es deshumanizar a la persona que se ve involucrada en un procedimiento penal. En el momento en que se le imputa un delito a una persona, dicha persona deja de serlo para pasar a ser un sujeto que ha cometido un delito. Nada más. El resto de atributos que tenía aquella persona desaparecen.

Y esto no cambia si la persona es inocente o culpable de los hechos que se le atribuyen.
Dicho esto, cuando un cliente te cuenta su historia, se vuelve a humanizar. Y suena muy duro, pero es que realmente es así. Cuando un cliente te cuenta su historia, sin darse cuenta reivindica que es una persona, con sus errores y sus aciertos. Una de las funciones del abogado, en muchos casos, es trasladar esa reivindicación al órgano judicial (basta ver los argumentos que utilizamos para evitar el ingreso en prisión de un cliente).

En mi opinión, la empatía que necesitamos para poder hacer bien nuestro trabajo nos hace crecer ya no profesionalmente, sino también personalmente. Todo este rollo es para decirte que sí, creo que es algo que me afecta en mi vida personal, pero de una forma positiva. Conocer a tantas personas y tan diferentes, con sus historias, acaba por romper tabúes, desmontar prejuicios, etc…
Aunque he de decir que lamentablemente no siempre es así. Aún hay compañeros que ejercen la profesión desde esos tabúes y prejuicios.

Lo anterior desposee al cliente de la oportunidad de dejarse escuchar, y eso es algo que no debería ocurrir. Parece una obviedad, pero los abogados no debemos juzgar, esa tarea se le encomienda a los Jueces y Magistrados. Un abogado que
(pre)juzga a su cliente es más peligroso que la parte contraria.
Pero hay que diferenciar la afectación personal que puede tener el trabajo en tu vida personal, de implicarse personalmente en un caso. Mentiría si te dijera que jamás me he implicado personalmente, en algún caso me ha resultado inevitable y me ha robado horas de sueño. Pero es algo excepcional que no creo que al final afecte a mi vida personal.

¿DÓNDE CREES QUE GASTA MÁS TIEMPO UN ABOGADO? ¿CÓMO SE PODRÍA SOLUCINAR?
Creo que los abogados invertimos mucho tiempo en una serie de faenas que resultan invisibles para el cliente. Gestiones como conseguir copias de la causa (tenga la extensión que tenga), las esperas en los Juzgados, que son infinitas y en ocasiones cuando te marchas ni siquiera se ha podido practicar aquello que ibas a hacer; escritos impugnando resoluciones sobre cuestiones procesales porque algo no se ha tramitado debidamente, etc.

Se podría solucionar dotando de medios a los Juzgados y a las Audiencias. Que las actuaciones estén digitalizadas todas, por ejemplo, solucionaría el tener que ir a la fotocopiadora a hacer copias de las actuaciones (si la fotocopiadora no da problemas); una inversión de este tipo además simplificaría el trabajo de gestores, tramitadores, agentes, etc que se mueven en las oficinas judiciales con carritos llenos de expedientes que ocupan varios tomos.

Esto además, agilizaría los trámites y permitiría que estos mismos operadores pudieran avanzar, evitando aquellas esperas innecesarias en los Juzgados.
Y ya que estamos reivindicamos, los abogados del Turno de Oficio trabajamos las mismas horas en un caso del turno que en uno particular, sin embargo, no se recompensa en modo alguno. Es hora de dignificarnos, que se reconozca nuestro trabajo.

¿POR QUÉ DECIDISTE INDEPENDIZARTE Y MONTAR TU PROPIO DESPACHO? ¿QUÉ CONSEJOS DARÍAS A ALGUIEN QUE SE ESTÁ PLANTEANDO HACERLO?
La verdad es que estuve mucho tiempo haciendo pasantías, empecé durante la carrera, y alargué durante el transcurso de los másters que cursé posteriormente… imagínate. Cuando me colegié, lo hice de la mano de una abogada penalista a la que llevaba unos meses ayudando. Ella era autónoma, acababa de ser mamá, y quería que yo asumiera la defensa de varios de sus clientes para ella tener menos faena. Así que me hice autónoma para empezar a asumir clientes suyos. Podríamos decir que yo siempre he ejercido siendo autónoma.
Durante mis primeros meses ejerciendo, combiné los casos que me entraban a mí, con los de ella.

Luego apareció Rocha Paus Grupo Legal (el mejor despacho del mundo). Es la firma con la que colaboro desde 2017. Además, hace unos meses han tenido la insensatez de nombrarme asociada. ¿Te imaginas? Yo. Asociada. Jaja. Les ayudo con sus asuntos penales, mientras que sigo llevando los míos propios, tanto particulares como del Turno de Oficio.
Creo que soy autónoma porque las circunstancias me han llevado a eso. No recuerdo un momento en el que me haya parado a pensar si trabajar por cuenta propia o por cuenta ajena, solo me he dejado llevar. Siempre ha sido así y me va bien, así que no me planteo un cambio en este sentido. Además, es algo que me permite combinar el trabajo con los proyectos (varios) que tengo.

¿Qué le diría a alguien que se está planteando montar su propio despacho? Le diría que lo haga o bien tras haber obtenido la experiencia suficiente para que no suponga una temeridad, o bien que lo haga de la mano de otros profesionales que puedan acompañarle en el proceso.

En mi opinión, esta decisión no ha de depender únicamente de la capacidad económica para hacerlo, hay una parte de responsabilidad profesional que en ocasiones pasa a un segundo plano por ambición. Cuidado con eso.

¿CÓMO ES TRABAJAR EN EL TURNO DE OFICIO? ¿SE GANA DINERO O SE HACE POR LA SATISFACCIÓN PERSONAL?
Trabajar en el turno de oficio es…entretenido.
El Turno de Oficio de Barcelona funciona a través de designas -cuando te nombran abogada en un asunto que ya está incoado- y telefonemas -cuando estás de guardia-.
Las designas son más tranquilas, acudes a las declaraciones y vistas y vas haciendo los escritos que pertoquen. Los guardias, en cambio, yo siempre las asemejo a una gincana. En Barcelona las guardias son de 24h (empiezan y acaban a las 22h) y haces TODO lo que toque: asistencias a detenidos en comisaría, conducciones a disposición judicial, buscas y capturas… todo.

Sé que en otras localidades se hacen guardias solo de policía, o día solo de juzgados… aquí no. Te pasas el día “correteando” de un sitio a otro, intentando llegar a todo y haciendo valer los derechos de tu cliente lo mejor posible, obteniendo sellos a cambio, que acreditan que has hecho el trabajo frente al colegio de abogados. Lo de ir consiguiendo sellos es lo que me hace sentir que estamos en una gincana.

Trabajar en el turno de oficio es agradecido, porque hay clientes que cuando te conocen te contratan para que les lleves otros asuntos, te envían mensajes dándote las gracias por ayudarles, etc. Pero también puede ser ingrato. Porque en el turno de oficio no hay prácticamente diferencia si el caso que te entra es un delito sencillo, o una macrocausa con 30 tomos. En el momento en el que te entra uno de estos casos, es cuando te planteas dejar el turno de oficio. Es una lástima la gestión que se hace por parte de los colegios respecto de estas situaciones, pero es así.

Y la respuesta es que no. No se gana dinero, jajaja. Para nada. Es más, en diciembre publiqué en mi página web un artículo sobre este tema, donde expuse todos los asuntos que llevé durante el año 2021, y lo que me había pagado el colegio por todas aquellas defensas.

Todos mis números reales e ingresos del del Turno de Oficio de Barcelona. Así cada uno puede sacar sus propias conclusiones, pero si me preguntas mi opinión, en el turno de oficio no se gana dinero.

Decidí ser abogada porque creo que es la profesión más bonita del mundo. La pregunta sería ¿cómo no iba a querer ser abogada?

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