Estudiar un doctorado y no morir en el intento

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¿Estudiar un doctorado y no morir en el intento? Si estudias o has estudiado Derecho es porque te va la marcha del mundo académico. Esto es una realidad. No se me ocurre otra carrera más teórica que el grado en Derecho. Ni más memorística, por cierto. Así que, ya sea por excelencia académica o por amor a la docencia, seguro que en algún momento te has planteado hacer el Doctorado. Aquí te relato mi experiencia para ayudarte a escoger si esta famosa apuesta por tu futuro te convence o no.

En primer lugar, quiero decirte que es un auténtico martirio. Así que, si realmente quieres hacer el doctorado lo tienes que tener muy claro.

No vale aquello de “quiero hacer el doctorado para que me llamen doctor”. De verdad que no funciona así. Es mucho más complejo de lo que parece. No es como la carrera ni el máster, se trata de un sistema muy distinto. Tu director o directora de tesis te va a abandonar ante los leones: no hay fechas de entrega, ni timings, ni nada. Tu trabajo depende totalmente de ti. Y para las personitas como yo que no tenemos una buena autodisciplina, os juro que se nos hace un mundo.

Pero bueno, comencemos por el principio. Si ahora mismo quieres hacer un doctorado es super importante que escojas un tema. El tema, le vamos a llamar, porque te prometo que tiene identidad propia. Debe ser un tema que te encante, te apasione, puedes hablar mil horas de ese tema. Piensa que vas a ser la persona en el mundo que más va a saber de esa materia, así que, debe enamorarte. A mí, me ayudó a encontrar “el tema” hacerme una gran pregunta sobre algo del mundo del Derecho. En plan “cómo funciona la justicia cuando….” o algo así. En forma de pregunta, salta la curiosidad y, por tanto, seguro que esto te ayuda a encontrar el famoso tema.

En este punto y con el tema pensado, deberás ir a la página web de tu universidad –o la universidad que hayas escogido para hacer el doctorado- y buscar las líneas de investigación que cada docente doctoral tiene. Eso es super importante para poder escoger a tu mejor director o directora de tesis. Si encuentras a un docente que justamente su rama del derecho y sus investigaciones se pueden unir con tu tema: pum, ya has encontrado al ideal.

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En ese punto, deberías enviarle un mail al docente para que quiera ser tu director de tesis. Lo más probable es que te pida una reunión, presencial o telemática, para que le cuentes sobre qué quieres hacer el doctorado. La primera pregunta que te va a hacer el docente es: ¿para qué quieres hacer el doctorado? Y esta pregunta, te juro, no la puedes fallar.

Debes demostrar que tu doctorado tiene relación con tu vida laboral, o que tienes un interés especial en el mundo académico. No puedes contestar algo como “pues porque me apetece que me llamen doctor” porque esta motivación es tan vacía de contenido que, cuando comiences esta gran carrera, no podrás llegar a la meta.

No es como la carrera ni el máster, se trata de un sistema muy distinto.

En este punto, el docente te dirá si tu tema escogido es factible para hacer un doctorado. Y creedme, esto no es fácil. El tema debe poder ser investigado y realmente debe poder ser factible. Es complicado, así que, cuando el docente te guíe, déjate. Hazme caso, ese docente sabe mucho de lo que habla, así que deja que te diga si tu tema es adecuado o no.

Suponiendo que tu tema le guste, deberás intentar entrar en el programa de doctorado de la Facultad de Derecho. Para ello, tienes que hacer una solicitud al rector de tu universidad para que te acepte. Como ya estás viendo, esto es bastante complicado. Para que te acepten necesitas poco menos que sangre de unicornio: te pedirán tu expediente académico y tu currículum. Te pedirán títulos oficiales del máster de abogacía y de la carrera de Derecho (porque si, juristas míos, sólo puedes acceder al doctorado después de hacer el máster de acceso a la abogacía).

Pero no acaba aquí: te pedirán también un documento de tu docente que demuestra que te acepta como doctorando y, además, te pedirán un documento en el cual tendrás que redactar tu tema, tu objetivo general, los objetivos específicos y un montón de cuestiones metodológicas que, seguramente, no tengas ni idea. Así que, te recomiendo que pidas ayuda a algún otro doctorando para que te guíe en la redacción de este documento. Además, en el mismo, deberás mostrar tu motivación para hacer el doctorado y porqué tu tema de investigación es importante para añadir conocimiento al mundo.
Ah, importante: debes comprobar que tu tema elegido no es otro tema de tesis de nadie. Ahí, tendrás que hacer una larga prospección académica para poder saber si realmente nadie más ha escrito sobre tu tema. Si, es así de difícil.

Total, con todo ello y con la carta de motivación contando el apartado metodológico y el tema deberás esperar que el rector de tu universidad te admita o inadmita en el programa de Doctorado.
Y en ese punto comienza tu calvario. La gestión académica de tu universidad seguramente no te haga ni caso y no te ayuden para nada. Así que deberás ser tu quien se mueva para que el director de tesis te atienda. Además, deberás ir a una serie de cursos y charlas obligatorias y deberás tener citas con el director de tu tesis regularmente.

Y si esto no fuera suficiente, también deberás pasar por una serie de controles anuales para que revisen que realmente estás trabajando en tu tesis. Una locura, ¿verdad?
Ah y que no estamos libres de pecado. Un estudio asegura que los doctorandos son seis veces más propensos a desarrollar ansiedad o depresión en comparación con la población general.

El hecho de estar haciendo un doctorado es vivido con estrés por muchos estudiantes. La presión por publicar, la supervisión, la inestabilidad y la incertidumbre sobre el futuro impactan en la salud mental de los doctorandos, a veces, hasta el punto de provocar alteraciones importantes en el estado de ánimo.
Sí, como lees: El 80% de los doctorandos en España están agotados emocionalmente.
Así que, estimado jurista, si quieres emprender este camino, hazlo con mucho amor. Ah, y con visitas regulares al psicólogo. Mucha suerte –sin duda, la vas a necesitar-.

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