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Inteligencia artificial ¿sustituirá a los jueces?

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Existe la creencia que la inteligencia artificial puede leer las micro-expresiones y detectar nuestro estado emocional. No es del todo cierto. Pero nosotros tampoco podemos detectar al 100% lo que siente una persona.

La teoría de la transparencia tiene su origen en una obra publicada por Charles Darwin en 1872 llamada “La expresión de las emociones en los animales y en el hombre”.

Tendemos a asumir que el comportamiento humano es totalmente coherente con su mundo interior, por lo que cuando no conocemos a una persona o no podemos hablar con ella, creemos que sacamos las conclusiones correctas en función del comportamiento y la imagen externa. En otras palabras, ¡su cara lo dice todo!

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En la vida real, esta teoría no funciona, ya que ni jueces, ni policías, ni abogados somos especialistas en psicología y lenguaje corporal para saber con certeza si una persona miente o no, si esconde algo o no.

La serie Friends es el mejor ejemplo de la teoría de la transparencia. No tenemos dudas de si están felices o tristes. 😁 este emoji es feliz y 😭 este es triste. Pero esto no significa que todo el mundo los identifique como felicidad o tristeza, ya que esto se aprende, depende de la cultura.

No yendo muy lejos, para decir “sí” movemos la cabeza arriba-abajo, pero si nos vamos a Bulgaria – allí este movimiento significa un “no”. Así se lo enseñan. Ya hay diferencias en la comunicación.
Otro aspecto, es que no podemos «leer» a la gente que «está en las nubes» o una persona «discordante».

El típico loco de la calle, que habla consigo mismo o con una persona invisible. Te puede contar unas cosas escalofriantes con una gran sonrisa. “Ah… ¡está borracho!” ¿y si no?Analizamos su comportamiento en base a cómo actúa la mayoría y podemos llegar a conclusiones incorrectas.

La película ‘Don´t look up’ es un buen ejemplo de cómo la gente que dice cosas no usuales son percibidos por la sociedad como “raros”.

En estos 10 segundos ya hemos formado una opinión sobre ellos, ya son raros. Para el juez la situación se dificulta aún más. Tendrá que escuchar a todas las partes del proceso, ver la documentación, pero, además, hace sus observaciones, como se comporta la víctima, cómo es el investigado. Es inevitable que a lo largo del proceso forma su propia opinión sobre cada persona que participa. El juez ya no es 100% imparcial, porque todos somos seres humanos o todos (sub)conscientemente formamos opiniones.

EL ESTUDIO DEL QUE NACE ESTE ARTÍCULO

En EE. UU. han realizado un estudio sobre más de 400.000 casos penales para ver quién predice mejor la probabilidad de cometer otro delito o influir en las pruebas del proceso mientras se espera el juicio. Las variantes eran dejar en la cárcel durante este periodo o dejar en libertad bajo fianza. Los investigados elegidos por la inteligencia artificial. tenían menor grado de probabilidad de cometer un delito mientras esperaban el juicio. El ordenador marcó a un 1% como más peligrosos y deberían permanecer vigilados hasta la sentencia, pero de este 1% en los jueces, en su momento, han dejado en libertad a 49%. Hablando en español, las predicciones de aquellos jueces es puro azar. Los humanos no tenemos la capacidad de predecir algún acontecimiento del futuro.

Es inevitable que a lo largo del proceso forma su propia opinión sobre cada persona que participa.

Nosotros a menudo cometemos el error de hacer predicciones basadas en lo que sabemos sobre el pasado. Nos equivocamos al considerar que el futuro es un reflejo de nuestras experiencias o acontecimientos pasados, porque muchos factores desconocidos van en contra de nuestras suposiciones.

¿QUÉ SE PUEDE HACER?

Nos asusta mucho el hecho de que una máquina decida si merecemos quedarnos en libertad o debemos estar vigilados, pero como demuestra la práctica, una persona es menos objetiva de lo que pensamos. De momento, solo invito a plantearlo, imaginarlo, cómo es trabajar con una tecnología potente en la mano, que nos ayuda a eliminar las trampas mentales para ser más objetivos.

En Tribunales: Los retrasos en el ámbito judicial es una de las principales razones que genera frustración y en cierta medida la inseguridad jurídica, porque los juicios pueden durar años, y en algún momento, el proceso se convierte en mayor molestia en comparación con la causa de este proceso.

El aprovechamiento de las nuevas tecnologías podría visiblemente mejorar la eficacia y eficiencia a la hora de aplicar ciertas medidas cautelares, en hacer las liquidaciones de los regímenes económicos, en buscar defectos para la subsanación o incluso analizar la documentación o hacer otro trabajo de gestión documental.

La inteligencia artificial minimiza la influencia de factores extraños como el cansancio y la inestabilidad emocional. Todos somos menos agradables y empáticos cuando hay problemas en casa o a la 13.00 horas cuando entra el hambre y la ilusión de una comida deliciosa que nos espera.

La inteligencia arti es una herramienta interesante, que es capaz de analizar billones de datos en cuestión de segundos, y por ello, hace mejores predicciones y puede ayudar drásticamente a reducir la tasa de error.

¿Podría la tecnología ser más justa?Pues hay argumentos para todos los gustos. La I.A puede buscar correlaciones que el cerebro humano no consigue ver analizando a la vez mucha información. Sin embargo, si la información es incompleta o incluso sesgada, la tecnología no podrá llegar a una conclusión correcta.

En este caso, las capacidades son casi iguales, pero el juez, además podrá analizar los inconmensurables y ejercer la compasión. Por ejemplo, el hecho de que un investigado no compareció ante el juez en una hora indicada no siempre significa alto riesgo de fuga.

¿Y si han ingresado a su hijo en el hospital? ¿Y si es por el miedo a perder su empleo al abandonar su lugar de trabajo? El juez podrá conseguir esta información y llegar a una conclusión más equilibrada.
¿Y cuáles son los riesgos? Ciertos expertos consideran que la mayor inquietud es que la I.A. incide en las exigencias fundamentales de justicia.

Esto se debe a que el funcionamiento de la I.A. en estos momentos no es totalmente transparente, es el humano que da el listado de la información que tendrá que analizar. Además, la problemática de tratamiento de datos personales, entonces, la tecnología debería pertenecer al poder judicial y desarrollarse por el poder judicial, para evitar la influencia de la empresa desarrolladora, propietaria de la tecnología.

¿Sustituirá al juez? No hay que olvidar que el juicio y la predicción son aspectos muy diferentes. La inteligencia artificial no tiene inteligencia emocional para identificar qué es razonable y qué es lo que no tiene ningún sentido. La tecnología es bastante efectiva en hacer predicciones, pero no en juzgar.

Además, los problemas jurídicos suelen ser parecidos, pero la gente sigue acudiendo al juez para que resuelva su caso particular, con sus detalles y peculiaridades. No buscan una solución automatizada basada en los casos similares.

¿Cómo puede servir ahora? Como es buena en cálculos, podría ser utilizada como etapa previa a la vía judicial. Al analizar los datos que le presenta el demandante podría calcular la probabilidad de que su pretensión prospere. Puede buscar errores formales y enviar notificaciones para que se subsanen. Podrá calcular con más precisión el lucro cesante o liquidar el régimen económico matrimonial entre otras cosas.

En despachos es otro ámbito donde la inteligencia artificial. puede ser de gran utilidad es en el de due diligence. La tarea principal es el estudio de la documentación para identificar todos los riesgos que corre la empresa. Si las declaraciones trimestrales cuadran con las anuales, además de cuadrar con la contabilidad.

La mayor ventaja de esta tecnología es que elimina el factor humano (lagunas, imprecisiones al introducir la información manualmente, fatiga cognitiva). Si a veces no podemos encontrar las llaves que tenemos en la mano, imagínate tener decenas de excels, contratos y declaraciones para encontrar estos 1500 euros que no te cuadran.

Los humanos, incluso los analistas más experimentados, a menudo somos víctimas de los sesgos psicológicos (de confirmación y la ilusión de control).

Al hacer el análisis de manera individual y manualmente, para que no se nos escape nada, existe la ilusión de que lo tenemos bajo control, pero al final muchas cosas se nos acaban sonando porque ya las hemos visto 10 veces y no lo comprobamos a 100%.

Todo ello la inteligencia artificial puede superar con éxito. Ahorra inmensamente el tiempo que se dedica a estudiar y juntar los datos, ya que la I.A. no necesita descansos, incluso puede hacer una propuesta de informe para cada bloque analizado. Otro punto fuerte, es que aprende de errores cometidos previamente, por ello, cada vez va a ser más eficiente.

Seguramente aún hay defectos. La inteligencia artificial, de momento, no tiene capacidad analítica tan elaborada para estudiar contratos que no son estandarizados. En estas etapas la tecnología requiere una gran atención por parte de humanos. Es posible que omita un dato crucial y expondrá al cliente a un riesgo innecesario.

Para ejecutar con mayor precisión la tarea, sería recomendable que haya uniformidad en la documentación, que haya un modelo estándar para facilitar la tarea a la inteligencia artificial, y es algo que no es difícil de conseguir.

Por ejemplo, la documentación contable ya tiene estándares de forma establecidos por la Administración.
Sin embargo, el problema viene en estandarización de los contratos con proveedores o con consumidores. Los contratos que firmamos para darnos de alta en el gym o para adquirir un préstamo se escriben en un lenguaje muy burocrático. Al final solo el abogado que las redactó sabe su contenido.

Si ahora los contratos se van a redactar para facilitar el trabajo a una máquina, la esencia de que exista un contrato se pierde, porque a priori no se redactaran para humanos. Además, cómo estandarizas las cláusulas, si es un pacto entre dos partes. Si son ellos que dictan las condiciones y no una máquina que te ofrece parrafitos que puedes incluir.

Habrá que estar atentos. El mundo no es una estructura congelada, sino una corriente en constante cambio. Unos cuantos años atrás, nosotros ni podíamos imaginar que hacer una videollamada con una persona que está en miles kilómetros es posible.

El camino que recorre una tecnología para ser normalizada es largo. Es cierto que no todos los inventos al final se quedan, pero se recomienda tener la mente abierta, porque en algún momento podrá marcar un antes y después de cómo hacemos las cosas.

En estas etapas la tecnología requiere una gran atención por parte de humanos. Es posible que omite un dato crucial y expondrá al cliente a un riesgo innecesario.

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