Los huérfanos por violencia de género cobrarán una pensión

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Estimados juristas, soy consciente que este tema puede ser doloroso, pero, sin duda, en esencia, en marzo de este año se creó una ley que puede marcar la diferencia. Estamos hablando de la Ley Orgánica 2/2022, de 21 de marzo, de mejora de la protección de las personas huérfanas víctimas de la violencia de género. Pero antes de entrar en un análisis de la Ley, vayamos a comprender qué motivó la creación de la misma.

La violencia de género ha sido y sigue siendo una de las manifestaciones más claras de la desigualdad, subordinación y de las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres. Este tipo de violencia se basa y se ejerce por la diferencia subjetiva entre los sexos. En pocas palabras, las mujeres sufren violencia por el mero hecho de ser mujeres, y las víctimas son mujeres de cualquier estrato social, nivel educativo, cultural o económico. La violencia de género es aquella que se ejerce sobre las mujeres por parte de quienes estén o hayan estado ligados a ellas por relaciones de afectividad (parejas o exparejas). El objetivo del agresor es producir daño y conseguir el control sobre la mujer, por lo que se produce de manera continuada en el tiempo y sistemática en la forma, como parte de una misma estrategia.

Una de las aristas de la violencia de género se manifiesta a través de los vínculos familiares más profundos. Muchas veces, cuando vemos los grandes titulares de “mujer asesinada a manos de su marido” nos apena por la principal víctima, la mujer, pero a menudo obviamos qué pasa con los hijos. ¿Qué pasa con aquellos hijos víctimas de violencia machista que han visto a su madre torturada y, finalmente, fallecer a manos de su padre? Pues ahora, con esta ley, dotamos de más derechos a estas dobles víctimas de la peor de las suertes.

Desde 2013, más de 300 menores han quedado huérfanos como consecuencia de crímenes de violencia de género. Solo en 2020, la cifra fue de 26. A buen seguro, estas cifras aumentarían si incluyesen las huérfanas y huérfanos mayores de edad, de los que, a día de hoy, no existen estadísticas oficiales.

Tras los crímenes, la situación de especial vulnerabilidad de estas huérfanas y huérfanos, caracterizada por el entorno de violencia en el que viven, que condiciona su bienestar y desarrollo, pudiendo llegar a causarles serios problemas de salud, se ve incrementada por cuanto no solo pierden a sus madres a manos de sus padres, sino también a estos, como consecuencia de sus penas de prisión, lo que les deja sin sus dos máximos referentes, con el impacto psicológico y emocional que ello conlleva. Además, estos crímenes comportan un terrible estigma social, que empuja en muchos casos a quienes los han sufrido a ocultarlos por miedo a ser identificados como hijas e hijos de un asesino, lo que afecta, en ocasiones, a la capacidad de superar, en la medida de lo posible, sus secuelas psicológicas y emocionales y lograr un desarrollo vital pleno.

La Ley 3/2019, de 1 de marzo, de mejora de la situación de orfandad de las hijas e hijos de víctimas de violencia de género y otras formas de violencia contra la mujer, supuso un cambio sustancial en la mejora de protección de las personas huérfanas como consecuencia de la violencia de género al crear una nueva prestación de orfandad para los supuestos en los que la mujer fallecida no se encontrase en alta o situación asimilada al alta o no tuviera cotizaciones suficientes para generar la pensión.

No obstante, los datos obtenidos en términos de acceso a la prestación e incremento de la cuantía de la pensión desde la puesta en marcha de la ley citada muestran como estas mejoras no están llegando a todas las personas potenciales beneficiarias de la medida, por lo que, tras más de dos años de aplicación de la norma, es necesario revisar ciertos supuestos con el fin de garantizar el acceso a estas pensiones y prestaciones a un mayor número de huérfanos, sobre todo a aquéllos que se encuentran en una situación de pobreza y mayor vulnerabilidad.

Así, se considera necesario adaptar las reglas generales para el acceso a la cobertura a la institución de adopción en los casos de huérfanos de mayor vulnerabilidad económica, pues solo las familias que no tienen dificultades económicas pueden plantearse llevarla a cabo, lo que perjudica a los niños y niñas más necesitados de protección. Por eso esta ley recoge la suspensión de la pensión o prestación de orfandad en casos de adopción cuando el nivel de renta de la familia adoptiva supere el límite establecido.

PERO ¿QUÉ PENSIÓN Y CÓMO?

A partir del miércoles 23 de marzo del 2022, los menores de edad que se hayan quedado huérfanos, víctimas también de violencia de género, podrán cobrar su pensión de orfandad tras ser adoptados por familiares.

Esta prestación se dará, siempre y cuando la renta de la familia no llegue al mínimo (renta proporcional). Además, cuando la muerte por violencia contra la madre hubiera sido producida por un agresor distinto del progenitor de los hijos, se les reconocerá también el derecho a la pensión de orfandad.

Por tanto, podremos deducir que uno de los objetivos de esta norma es, precisamente, eliminar ciertas incertidumbres normativas y obstáculos a los que se enfrentan al objeto de paliar la situación de “extrema vulnerabilidad” en la que se encuentran por su condición de víctimas de la violencia de género.

Ser huérfano por víctima de violencia de género crea una situación económica difícil para estos menores y las familias que los acogen. En particular, señala la Ley, “en relación con los trámites sucesorios derivados de la pérdida de sus madres, donde los huérfanos de la violencia de género y sus familias encuentran importantes trabas para hacer valer los derechos que, como herederos de sus madres fallecidas, les corresponden”. Por ello, se quiere agilizar la regularización de la situación patrimonial resultante de la muerte de sus madres.

También encuentran importantes dificultades para acceder a las indemnizaciones que les corresponden con ocasión de la responsabilidad civil derivada del delito, o a los bienes y derechos de la herencia de sus madres.

Como resumen, podemos apuntar que, con esta nueva legislación, se facilita el acceso a las herencias por parte de estos menores, se contempla la posibilidad de exenciones de impuestos, se atribuyen las competencias al juzgado de violencia sobre la mujer y se introduce la presunción de abandono en casos en que el padre esté desaparecido.

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