¿Por qué emprender es el «todo» cuando no tienes «nada»?

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UNA DECLARACIÓN DE INTENCIONES
Así es, estimados juristas. Emprender puede ser el salvavidas que haga que despegue tu carrera profesional incluso si aún no has escuchado el pistoletazo de salida. Es importante atender cualquier cuestión en su contexto, así que hagamos una comparativa generalista que, aunque no sea estrictamente tu caso, déjate llevar por las sensaciones que has tenido a lo largo de tu corta vida.
Desde que tienes consciencia de tu ser has escuchado la palabra “crisis” como la banda sonora de tu vida.

Desde que tienes consciencia de tu ser has escuchado la palabra “crisis” como la banda sonora de tu vida.
“Estamos en crisis” ha sido la frase para justificar todas las penurias: para escoger qué estudiar, para tener que trabajar en trabajos precarios para poderte pagar las tasas universitarias, para no poderte permitir ni una habitación compartida en el centro de tu ciudad, para tener que pagar el máster a plazos y rezar por no suspender y volver a pagar los créditos.

Y ahora qué quieres saltar al mundo profesional te das cuenta de que hemos entrado en la crisis COVID sin haber solucionado la anterior. Acumulamos tantas crisis como acumulas los subrayadores incluso cuando no funcionan bien.
Ahora esta historia va de ti, cuando decides trabajar por cuenta ajena: parece que encontrar prácticas remuneradas es toda una odisea. E, incluso, cuando las encuentras, no te garantiza seguir en ese bufete –vaya, quién iba a decir que una empresa iba a preferir tener estudiantes pagando casi nada a tener trabajadores pagando más-. Y, después de tu experiencia en las prácticas, sintiéndote muchas veces inútil puesto que en la carrera la practicidad ha brillado por su ausencia, las oportunidades laborales son pocas y su remuneración está incluso por debajo del mínimo legal. Sabes de sobra que tendrás que trabajar mucho más de 8 horas.

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Y que sí, que vas a aprender, pero ¿para quién? ¿para qué?
Cada bufete usa sus propios sistemas organizativos y de programa. Así que lo único que estás realmente haciendo con estos primeros trabajos, aparte de generarte ansiedad, es acumular experiencia profesional para, en un eventual futuro, poder encontrar un trabajo de “senior”, mejor pagado, con las horas que tocan y ya teniendo poder de decisión frente a los casos que entran en el despacho.

Hagamos aquí una pausa. Pido disculpas por la negatividad aquí vertida, pero vengo a cortarte la verdad de la mayoría de los juristas en este país.

AHORA PROCEDEMOS A CONTARTE TUS PRIMEROS AÑOS, PERO EMPRENDIENDO:
Has hecho las prácticas de la carrera y del máster. Aunque te acercan a la práctica profesional, son insuficientes en sueldo y aprendizaje. Así que optas por emprender, puesto que el mundo profesional no parece brindarte nada mejor. Puedes emprender mientras mantienes un trabajo a media jornada, por supuesto. Y puedes asociarte, ya se sabe, dos mentes piensan mejor que una. Y ya no digamos 3 o 4 mentes. Hagamos un poco de matemáticas sobre lo que realmente cuesta emprender y así estudiaremos porqué es la mejor opción.
Emprender no es la panacea, pero es la única forma de responsabilizarte de tu éxito. Veámoslo. Un coworking por horas, una página web y el pago de autónomos (bonificados los dos primeros años, quedando en 60 euros al mes el primer año), se te va a una suma aproximada de 200 euros al mes.

Con solo un cliente, pongamos, un divorcio, ya pagas sobradamente todos tus gastos principales para el próximo año entero. Así que, todos los clientes extras que tengas son para ti al 100% -o conjuntamente con tus socios-.
Además, mientras se emprende, se aprende muchísimo. Imagínate poder poner en LinkedIn que eres propietario de tu despacho, suena bien y, además, es mejor. El aprendizaje es más rápido y eficiente, pues lo llevas a tu ritmo, aprendiendo aquello que realmente es necesario y buscando tu propio método organizativo.

Y, llegados a este punto, tu experiencia en marketing, diseño, contabilidad es muy alto. Así mismo tus conocimientos en Derecho, también. Asociarte te habrá posibilitado conocer otros aspectos de otras ramas del Derecho, además, conoces tus ingresos y el valor de tu trabajo. En este punto, ya le habrás sumado 5 años a tu carrera profesional respecto a las personas que trabajen por cuenta ajena.
Debo recordar a los juristas, que los bufetes son una empresa. Y, por ello, tiene las necesidades de una empresa, saber de la administración y dirección de la misma. Tanto tu bufete –que es una empresa- como los bufetes de los demás -que también lo son- se valorará muy positivamente que tengas formación y experiencia en gestionar una mercantil.
Imagínate que después de la aventura de emprender, decides volver al mercado laboral. Allí te encontrarás con que tu experiencia emprendiendo te validará para conseguir el lugar de trabajo que desees: sabrás de managment y de Derecho. En el caso de tus compañeros que no emprendieron, sólo sabrán de Derecho.

Imagínate que después de la aventura de emprender, decides volver al mercado laboral. Allí te encontrarás con que tu experiencia emprendiendo te validará para conseguir el lugar de trabajo que desees: sabrás de managment y de Derecho. En el caso de tus compañeros que no emprendieron, sólo sabrán de Derecho.
Por ello, emprender es una buena forma de multiplicar tu valía.
Como resumen, podemos decir que emprender es una forma de acumular experiencia y conocimiento que serán valorados dentro de tu empresa como en otras empresas en el caso de decidir volver al mercado laboral.

Que emprender no es tan caro como se quiere demostrar y que siempre se puede compatibilizar con otro trabajo. Que tu determinas tus horarios y los puedes flexibilizar, logrando alcanzar la conciliación laboral y familiar tan preciada. Podrás escoger tus valores de marca, como comprender o atender al cliente y, sobre todo, el devenir habitual de tu día a día, sin subrogarte a una “manera de hacer” de un bufete cualquiera.

Si todos estos argumentos no te parecen suficientes para emprender, te invito jurista mío, a que abras cualquier portal para la búsqueda de trabajo y comiences a leer las condiciones laborales actuales.
Vístete de éxito, emprende para perder menos tiempo, para saber más, para conocerte más y para dar la vuelta a la tortilla a la precariedad laboral.

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